jueves, 15 de octubre de 2009

Para Joan Ajala, la modificación de un diseño.

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Joan Ajala es una colega australiana, y solo por ella, me gustaría que Australia estuviera más cerca, para que la pudiera tratar en persona y charlar con ella bien a gusto.

Cuando saqué mi versión del diseño Art Nouveau, que parece ser originalmente un diseño alemán de los años treinta del siglo XX, Joan me dijo:

- “un papel muy bonito, pero ¿para qué vale?”

Aquí os vuelvo a poner la foto del diseño original y una de mis primeras versiones, para que veáis por donde iba la pregunta.





Yo no me di cuenta al principio, así que la contesté que pintaba papeles para encuadernación y que sería el encuadernador quien debería decidir como cortar el papel.

Entonces fue cuando atacó a fondo. ¿Has estudiado diseño?, me volvió a preguntar, y me recomendó la lectura de este libro.




No, no estudié diseño.
Y que mezclando azul con amarillo se obtiene verde es algo que aprendí ayer, como quien dice. Hay ciertas cosas, creo, que o salen o no salen, y no hay que dar más vueltas.

- O sea que te guías por la inspiración, ¿verdad?
- Claro, y por la constancia en el trabajo.
- Pues no es suficiente, hay que saber a dónde se dirige uno. Hay que estudiar.

Me apliqué con el libro y vi toda la razón que tenia.
Si quería que el papel se empleara en la encuadernación el diseño debía ser funcional.
Debía seguir trabajando y transformarlo,
adaptarlo para que quien lo fuera a emplear lo aprovechara y no esperar a que otra inspiración, esta vez la del encuadernador,
le guiara la mano al cortar el papel.
Así que lo transformé.

En las siguientes fotos podéis ver los resultados. Modelos pensados para obtener dos guardas similares...






... o cuatro, que convienen más a formatos pequeños.







También pude hacer los ramos en negro, y añadir colores a las plumas.


Mercedes, mi mujer, me dio la pista sobre el modelo original:

- Es un papel doble.
- Si, es un papel doble, sobre este fondo de gotas se coloca el ramo,
que se pinta aislado, en un segundo marmoleado del mismo papel.






Pero me quedo con mi versión.
Lo más parecido al original seria esto.
Ramo negro y plumas rojas.
Pero con mis peines. Siempre con mis peines.





Lo último ha sido pintar papeles a juego con el Art Nouveau.
Porque,
¿y si alguien quiere hacer una cajita a juego con el libro?






Tenías mucha razón Joan, hay que hacer las cosas lo mejor que se pueda, y estudiar diseño no está nunca de más.

Muchas gracias por el consejo, y por tu amistad.

sábado, 26 de septiembre de 2009

En el centenario del nacimiento del maestro Don Antolín Palomino

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En este mes de Septiembre hacen cien años del nacimiento del maestro encuadernador

Don Antolín Palomino Olalla.

Fue uno de los mejores encuadernadores de nuestro pasado más reciente,
bastará una de sus obras para poder apreciar su virtuosismo.

Libro de Horas o "Missale"


Conocí a Don Antolín en sus últimos años, los que pasó al resguardo de su flamante taller en la Imprenta Artesanal del Ayuntamiento de Madrid.

En una visita que le hice me regaló su autobiografía con una dedicatoria que tengo
grabada en mi cerebro desde hace más de veinte años,
esperando que se cumpla algún día.




Disfrutaba el maestro mostrando sus hierros y sus trabajos a quien se lo pedía.



Don Antolín disfrutaba.
De su trabajo y de la vida.
No dejó de hacerlo un solo instante.

He preferido incluir aquí esta caricatura antes que cualquier fotografía,
porque es un retrato de su alma más fiel de lo que cualquier cámara podría captar.



Sus cigarros, sus trabajos
y su satisfacción de vivir,
de vivir encuadernando…
o simplemente respirando.


Trigo

Don Antolín pintaba papeles.
Doble motivo de celebración.
Pero, cosa curiosa, no le gustaba exhibirse en la faena.
Se escondía tras una puerta que cerraba cuidadosamente
y trabajaba casi en la oscuridad sin permitir que nadie descubriera su secreto.


Platero y Yo

Pintaba papeles al engrudo.
Según se los dictaba su corazón...
o los ángeles
cual creía otro gran encuadernador, Don Emilio Brugalla.



Tulipanes


¡Ay! Un maestro encuadernador, de los mejores, metido a pintor.
No podía pintar más que obras de arte,
sin remedio,
su mano experta no consentiría menos.


Rosas


Dicen que Don Antolín regalaba sus papeles,
que los regalaba sin vacilar,
no fui yo uno de los afortunados.

Ni puedo dar cuenta de cómo acabó la petición de una de las
más conocidas coleccionistas internacionales, Tatiana Schmoller,
que le escribe !en castellano! el 24 de Febrero de 1973:

"Distinguido señor: soy coleccionista de papeles y estoy admirada de uno suyo.
(...) Espero su envío y Ud. pone el precio que quiera.
Salúdale con mucho agradecimiento

Tatiana Schmoller"



Rastrojo


Cuando leo los títulos con que los bautizó
sé que Don Antolín estaba muy orgulloso de ellos,
que eran un presente muy especial con que obsequiaba a sus íntimos.


Plaza de toros


Contempladlos cuidadosamente.

¿Tengo razón o no?



Los eruditos a la violeta


Cada uno es una obra de arte.



Jardín valenciano


Espuma de mar


El libro de la selva


El Greco


Cementerio


Campos de Castilla


Bosque


Pintaba también papeles marmoleados,
en su libro “Mis papeles pintados”
los llama “debajo del agua”,
y aunque no describe su técnica
se atribuye a sí mismo un procedimiento especial que solo él conoce…

otra broma de las suyas.


Arlequines


Un portento de la encuadernación,
un artista del papel y…
un gran vividor.


Todo esto fue Don Antolín. Y lo sigue siendo.
Porque si la vida es sueño ¿cómo no va ser sueño la muerte?
Quien es recordado sigue vivo.
Este centenario del nacimiento de Don Antolín
es una buena ocasión para conocer algo más de su obra
y de su personalidad llena de jovialidad y encanto.


Y para estar otro rato con él y brindar por la vida. Así continuará siempre con nosotros.


¡Por usted, maestro!


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Sus libros:
-Autobiografía, conocimientos y recuerdos sobre el arte de la encuadernación. Madrid,1986, Imprenta Artesanal del Ayuntamiento de Madrid.
- Mis papeles pintados. Madrid, 1990, Artes Gráficas Municipales.

Para saber más:
Aitor Quinney: Antolín Palomino Olalla, en el centenario de su nacimiento. Una semblanza biográfica al desuso. Encuadernación de Arte, Núm. 33, Madrid, 2009, AFEDA.

Derechos de las imágenes:
Todas las imágenes proceden del
Ayuntamiento de Madrid. Área de Gobierno de Las Artes. Imprenta Artesanal.

El Missale, la dedicatoria y la caricatura pertenecen al libro "Autobiografía..." igual que la cita de la Sra. Schmoller; los papeles a "Mis papeles pintados"; y las fotografías de los hierros son del archivo de la Imprenta Artesanal, que conserva íntegra la colección del maestro.
Mi agradecimiento al Ayuntamiento de Madrid por conceder el permiso para su publicación en esta página.

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martes, 22 de septiembre de 2009

Décima bienal mundial de encuadernación de arte de Saint-Rémy-lès-Chevreuse 2009 - 1. La participación española

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La décima bienal de encuadernación de Saint-Rémy-lès-Chevreuse ha tenido una excelente participación española. Se han presentado 33 libros, esas son las cuentas que me salen, de un total de 353, casi un 10% de las encuadernaciones presentadas. Pero además entre ellas han recogido dos premios. Dos premios que hablan por si solos de la calidad de nuestra representación.

El primer premio inter-escuelas, concedido a seis encuadernaciones de la escuela de Beatriz Moreno.







Y el segundo premio del Consejo General de Yvelines, concedido a Francisca Consuegra Ortega.




Me ha parecido que a los autores de estas encuadernaciones podría gustarles ver cómo fueron expuestas, en el centro de la sala, en mesas tapizadas, junto al resto de encuadernaciones premiadas, que pueden verse en:



El resto de la participación española se encontraba expuesto en dos estanterías que muestro a continuación, una exhibición de buen gusto y detalles técnicos excepcionales, con méritos propios para haber podido recibir cualquiera de los otros premios.


























Revisando el catálogo y comparándolo con las fotos que tomé vi que faltaban cinco encuadernaciones, soberbias, que sin duda fueron expuestas muy cerca, pero que mi despiste crónico me impidió fotografiar. Con la ayuda de photoshop he podido completar la muestra de la participación española, y añadir completa una encuadernación que solo a medias capté con mi cámara.


Debemos entender esta competición como una fiesta de la encuadernación, como dice la Sra. Périssaguet, directora de la bienal, en el catálogo, nada sabemos de las capacidades técnicas o meramente económicas de cada participante, de sus posibilidades. Por eso cada una de estas encuadernaciones es un gozo para quien la realizó, por haber participado; y un gozo para quien la contempla, que comprueba cada día la ausencia de límites en la encuadernación.

Mis felicitaciones a todos los participantes, y mis mejores deseos de que esta fiesta se reproduzca cada vez con mayor éxito.



Nota: si por cualquier causa alguno de los encuadernadores cuyas obras aparecen en esta nota no deseara ver su obra publicada en este blog, le ruego me lo comunique para retirarla y presentarle mis excusas.