domingo, 30 de agosto de 2009

Desde Méjico, una caja de conservación.

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No está nada mal despedir las vacaciones con un deseo cumplido.

Quería poder publicar fotos de algunos trabajos de encuadernación realizados empleando mis papeles, y las pedí privadamente a un par de amig@s.

Estas son las primeras. Me las manda Diana, desde México. Una preciosa caja de conservación pensada a medias con Tania que fué quien la realizó.



Estuche, caja y libro...

...y después, seis imágenes más de la caja.









Muchísimas gracias, Diana y Tania, me encanta vuestro trabajo.

Y, si me permitís, quiero aprovechar esta entrada para solicitar públicamente a quien lo desee que me envie fotos de su trabajo. Me gustaría mucho poder publicarlas y compartir con todos el disfrute que me proporciona la encuadernación.


miércoles, 29 de julio de 2009

Los jovenes y el engrudo.

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Antes de que empiece Agosto quiero recordar un “tallercito” de papeles al engrudo que hice a finales de Junio en la librería especializada en temas infantiles y juveniles “Kirikú y la bruja”, en la calle Rafael Salazar Alonso, 17, de Madrid.

Aquí se fomenta el amor al libro y a la lectura, empezando por los más pequeños. Se realizan talleres literarios los viernes y sábados durante el curso, pero además se organizan otras actividades relacionadas con el mundo del libro. Así, un viernes de cada mes, Olga Espartero y Lourdes Sobrino imparten un curso de iniciación a la encuadernación, contribuyendo con esta actividad a desarrollar la imaginación de los niños y su aprecio al libro. Me invitaron a hacer un taller uno de esos viernes, y pensamos en el último del curso para celebrar de alguna manera su final con juegos de colores. Elegí la técnica de los papeles al engrudo, porque no requiere tantos medios como el marmoleado y porque, según dicen... es un juego de niños.

Yo sabía que no lo es desde que aprendí a pintar estos papeles con Susanne Krause, quizá la mejor profesora de esta técnica que se puede encontrar hoy en el mundo, y que desde luego, la enseña con tanta profesionalidad y rigor que lo menos que uno puede pensar es que es una técnica tan seria como cualquier otra. Pero a lo que íbamos: dicen que son un juego de niños, y aunque estoy seguro que no, pensaba que quizá fueran lo más indicado para pasar un par de horas “jugando” a pintar papeles. Papeles al engrudo. No sabía dónde me metía.


Los preparativos no son muchos, pero siempre despiertan expectación.

Mi primera intención fue, naturalmente, enseñar cómo se hacen algunos modelos que luego mis estudiantes podrían adaptar a sus proyectos de encuadernación.


Uno de los diseños romboidales característicos de esta técnica.

Me siguieron un poquito, al principio. Aprendieron a teñir el engrudo, a extenderlo sobre el papel humedecido, a rayar con peines hechos de diversos materiales...



Lo principal de los papeles al engrudo es que los diseños no se consiguen añadiendo pintura con pinceles o brochas, sino "retirándola" del papel. Con cualquier cosa, con instrumentos de fortuna, una esponja, una pinza de la ropa, el mango de un pincel... o con los dedos del artista. Y aquí acabó la enseñanza académica porque...

...cuando dije esto se le encendió la cara a Gonzalo...

... que enseguida interpretó "dedos" como "manos"...

...para acabar intentándolo... hasta con la cara.


Todos siguieron el ejemplo de Gonzalo, y yo me dediqué a admirar el derroche de creatividad del grupo.





El efecto fue igual de contagioso entre los padres...





Todos aprendimos y disfrutamos. Y todos los chavales quedaron bien satisfechos con sus papeles pintados al engrudo que utilizarán el año que viene en uno de sus libros...



...o ¿acaso su satisfacción seria porque acababa el curso?...

...Si, seguro que era porque empezaban las vacaciones.


sábado, 13 de junio de 2009

Para Gloria, 2. ¿Grande...o pequeño?

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Está en la calle la controversia sobre si el tamaño importa o no… ya se sabe lo que dice el refrán… grande, ande o no ande.


Hace poco tiempo, según una información proporcionada por Oughzan, Oz, desde Estambul, el profesor Ali Sentürk consiguió elevar el record del mayor Ebru (marmoleado) realizado hasta la fecha en 4,6 metros cuadrados…más. Es decir que el anterior record estaba en 20 metros cuadrados, y ahora ha quedado establecido en 24,6 ¡¡¡ No quiero ni acordarme del sufrimiento de las matemáticas, pero cualquiera puede hacer la cuenta y pasar esta medida a ancho por largo, una barbaridad de cubeta es lo que hace falta para pintar semejante ebru, sin duda.


Otro artista turco, famosísimo con todo merecimiento, Hikmet Barutcugil, realizó una demostración en la última feria del libro de Frankfurt, y de este evento, aunque muy deficiente tengo una foto, y basta mirarla para ver que la cosa por allí andaba, no sé si al final aún amplió más el record.




Hay un album de fotos dedicado a este evento en la pagina web de Hikmet, debeis avanzar hasta la mitad, más o menos: http://www.ebristan.com/?d=album&aid=3


Hikmet, según sigue contando Oz, ya marmoleó las cortinas de un hotel de cinco estrellas, mediante un procedimiento especial desplegando la tela enrollada a medida que la iba introduciendo en su cubeta. Probablemente estas cortinas son la tela más larga jamás marmoleada.


Pero hace años otro artista, norteamericano esta vez, iba por otro camino. Christopher Weimann publicó en 1980 un libro titulado: el marmoleado en miniatura. Su tamaño es de 7,5 centímetros de alto por 5,5 de ancho y las muestras originales “a toda página” de 5,5 por 4 centímetros. Replica a este tamaño modelos clásicos que se suelen pintar en pliegos de 50 por 70 centímetros. En la muestra del modelo de las “caracolas” por ejemplo, se pueden contar hasta 15, de manera que el efecto visual es exactamente el mismo que si se contemplara el modelo a tamaño “normal”. Para Oz, Weimann realizó el mayor marmoleado en miniatura del mundo. En lo que otros coincidieron, pues Weimann fue recompensado por este libro con el "Premio de Honor" en la exposición bibliográfica del Oeste en 1981.





Piensa Oz, con razón, que el tamaño no importa, ni lo grande es sinónimo de excelencia, ni lo pequeño de intrascendente. Una obra grande puede ser una obra de arte, o no; y una pequeña obra, como en este caso, es una gran obra de arte.


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